Saturday, June 1, 2013

El gallego

Lo ame desde el primer momento, aun así lo odie con cada célula de mi cuerpo. Tardes enteras pasé con él tratando de ayudarlo en inglés, pero o era muy duro o me daba re poca bola. Una de esas tardes de clases particulares me salí de mis casillas y decreté "Vas a a prender ingles o dejo de llamarme Erica" - con tono burlón me pregunto "Ah, si? y como te vas a llamar, entonces?". Para nada contenta con su tomada de pelo le respondí "Filomena!" así a secas... y Filomena ( el nombre mas horrible que vino a mi mente en ese momento) quedo, pues el gallego no aprendió una sola palabra de ingles.

Teníamos una amiga en común, la leona. Sólo ella sabía cuanto suspiraba por él y ella escuchaba con paciencia china todas las excusas que ponía para desenamorarme de él.  Ni siquiera admitía que me gustaba!!!! No hacía mas que quejarme de que era un charlatán, de que tanta rebeldía no lo iba a llevar a buen puerto, que mejor ni acercarme ya que tenía a todas las pibas mas populares comiendo de su mano... y mi verborragia se expandía mientras la leona me miraba con sus ojos verdes y sonreía.

Él siguio su camino de conquistas y yo me alejé, de lejos miraba su desfachatez y su soltura, su picardía callejera repitiéndome una y otra vez que un chico así solo me rompería el corazón. No recuerdo bien porque dejó de venir al colegio, sólo sé que de un día para otro desapareció...

No lo volví a ver hasta hace un par de años atrás y esa es otra historia que contaré mas adelante...

La estudiantina

 En esta etapa universitaria de mi vida había un evento memorable todos los años que era la semana del estudiante. Durante toda la semana habían juegos y competencias, a la noche estudiantinas en la cantina (donde corrían la ginebra y el vino como agua de la canilla) y el ultimo día se cerraba el evento con sketchs por demás grotescos a cargo de cada grupo participante. Los grupos tenían nombres insolentes y congregaban alumnos de todas las facultades. Días antes de la semana del estudiante los alumnos ingresantes eran reclutados por estos grupos, puestos a prueba con tareas varias y al comienzo de la estudiantina se hacían ceremonias de iniciación.  El grupo que me reclutó, lejos de ser sexópatas como los de naturales o borrachos empedernidos como los de ingeniería era un grupo comandado por un hombre de avanzada edad que vivía en la zona de Neuquén y que era un eterno estudiante de no se que carrera. Este grupo se caracterizaba por usar orejitas de peluche y respondían al grito de los lideres con un largo aullido de perro. En medio de la estudiantina los miembros de este grupo se retiraban del baile para tomar el vascoleche en alguna sede de facultad y se jactaban de buen comportamiento y no caer en como alcohólico como otros grupos del evento.

La estudiantina era una semana de perdición y conductas sexuales promiscuas, por mas que los cuzcos lanudos querían vender una imagen de buenos chicos, sanos y de su casa, era común ver alguna cuzca o un cuzco metido por los laboratorios con un compañero casual o en los ascensores buscando algo de privacidad. Era una cacería en la cual comerse a un cuzco era el premio mayor.
No éramos buenos en las competencias, pero si nos llevábamos todos los laureles en el cierre de la semana. El sketch de los cuzcos se hacía con gran detalle, se presentaban con un guión elaborado y con humor refinado y astuto y la calidad del sonido era óptima porque se grababa un playback con las voces y los efectos de sonido. Eso contrastaba con los sketchs groseros y trillados que presentaban los demás grupos.

Terminada la semana del estudiante, todo volvía a la normalidad y los romances surgidos de esa semana no duraban. Volver a los parciales y trabajos prácticos y las miradas largas por los pasillos de ese monstruo de universidad al cruzarse con alguno que te juro amor eterno producto de la mezcla de vino con ginebra.

Hace muchos años que no se celebra la estudiantina en esa universidad y no tengo idea de cuando se dejó de hacerla. Yo terminé mi segundo año y no llegue a cursar el tercero. Perdido por perdido el mercado laboral de esa carrera en la zona era muy limitado y una vida de responsabilidades me esperaba. Estaba embarazada de mi primer hijo con tan solo 20 años, ya no podía perder un minuto mas, tenía que crecer de golpe y lo hice.

La Universidad pública.

Mi paso por la universidad pública fué breve y la elección de carrera un poco arbitraria. La situación financiera de mis padres había quedado en estado crítico después de mi intercambio. La opción de volver a USA estaba descartada y mi otra ruta era la de estudiar traductorado de ingles en La Plata. Esa opción tampoco era viable ya que para mis padres era imposible mantenerme durante cuatro años de carrera en el estado en el que estaba su economía. Así que perdido por perdido elegí seguir Licenciatura en Comunicación Social en la universidad local .

En la semana de orientación ya me destaque por ser la estudiante mas joven de la facultad. Era la única con 17 años y no cumpliría los 18 hasta junio... Los debates y los prácticos se me hacían muy difíciles, creo que todavía me faltaba un golpecito de horno. Mi inmadurez y mi visión rígida del mundo me impedían mantener una mente abierta al mundo de las Ciencias Sociales. Aun así el primer año rendí y aprobé todos los finales de las materias cursadas.

Me distraje un poco militando en política universitaria, peleando por causas que ni yo sabia que era y aprovechaba a cultivar cierta vida social que no había tenido en el secundario. El segundo año no fue tan limpio como el primero, ya tenia en mi haber un grupo de amigas que hacían caravana los fines de semana. El lunes iba a cursar todavía con un poco de resaca y como tenia mi propio trabajo me financiaba mis salidas, mi ropa y mis borracheras. Ademas tenía el monopolio del auto familiar, un Renault 6 modelo 80, del cual me hacia cargo de los impuestos, el seguro y su mantenimiento.






El gringo

Fue amor a primera vista. El momento que entro a la clase de geometría con su jersey de fútbol americano y su jean chupin, sonriendo aniñadamente, me enamore perdidamente. Él dice que le paso lo mismo, pero la realidad es que se sentó un par de bancos adelante mío y no me dió ni cinco de bola. Mi paso por la clase de geometría fue breve, la encontré muy aburrida y veían contenidos de primer año del secundario argentino, así que pronto la cambié por historia de la humanidad. Cada minuto entre puntos y rectas, ángulos y triángulos transcurrían entre miradas y suspiros por este gringuito con cara de nene que me había robado el corazón.

Como  es de esperar, pronto se corrió el rumor de que la estudiante de intercambio estaba enamorada, y el gringo me miraba de lejos, pero  no hacía ningún pase. Tan acostumbrada a los varones argentinos, chamuyeros y que se van a los bifes de inmediato, éste tarado lo único que hacia era mirarme por la visagra de su locker y darme tímidas miradas cuando nos cruzábamos por los pasillos. Y yo me moría, me derretía de solo mirarlo. "Esto se debe resolver a lo argento" - pensé, y puse manos a la obra.
En esos dias, los alumnos estaban convocados a una venta de subs (sandwichs como los de subway) para juntar fondos para no me acuerdo que causa. Entre los voluntarios para la confeccion de subs estaba el gringo, y la estudiante de intercambio vio la oportunidad. La velada transcurrió entre fetas de queso y lonjas de jamon, miradas que van, miradas que vienen, jamas una indirecta, nunca un acercamiento y perdí la paciencia. Lo llame aparte y le vomite cuanto me gustaba y le describí lo que sentía cuando lo cruzaba por los pasillos. Ahí esta, tire toda la carne en el asador rogando que no se me queme el asado. Mientras yo hablaba con mi acento argento sus ojitos brillaban con mas fulgor que el acostumbrado. Me confeso que él sentía lo mismo pero que era demasiado tímido como para acercarse y tomar la iniciativa, tenia miedo que yo lo hubiese rechazado. Con una ingenuidad de primaria me pregunto si quería ser su novia y salimos del evento agarrados de la mano.

Los primeros días fueron imposibles, teníamos una sola clase que nos coincidía y estábamos en turnos distintos de almuerzo. Casi no nos conocíamos y la timidez hacia que ni siquiera no animáramos a darnos un beso. Su hermano mellizo estaba conmigo en la banda del colegio, nos odiábamos, mi cuñado era un arrogante misógino que no soportaba que una mujer tuviese mas seso que él y ademas siempre me decía que como podía ser que una chica con mi capacidad intelectual se enamorase de su tonto pero bello hermano.
En parte tenia razón, el gringo no era conocido por su agudeza mental, sus intelecto era bastante primario, su vocabulario básico y su forma de pensar bastante primitiva, aun así, lejos de ser Einstein era increíblemente bello y dulce.
Pasado el bloqueo de los primeros días, finalmente nos besamos, un tímido pico en los pasillos del colegio para después pasar a ser como perros en celo por los rincones oscuros del edificio. Todo el tiempo que estábamos juntos era su boca en mi boca y sus manos traviesas y juguetonas jamas se quedaban quietas. Él comenzó a escaparse de clases para poder interceptarme en algún pasillo y buscábamos de tener actividades en común para poder vernos fuera del horario de la escuela. Él era un excelente deportista, yo hice el intento de entrenar con las porritas, pero no dio resultado, así que seguía los partidos de football, basketball y baseball con la banda o como expectadora y luego del juego nos quedábamos juntos con sus amigos o en la casa de sus padres.

Así transcurrieron once meses de noviazgo, once meses de escapadas de clase, actividades extracurriculares y besos furtivos. Hablábamos de mi regreso a U.S.A., teníamos un plan, yo terminaba el medio año de secundaria que me quedaba en Argentina y aplicaba para una universidad Americana, es mas con el promedio altísimo que tenia y mi ingreso a la Sociedad Nacional de Honores (National Honor Society) no me debería resultar difícil conseguir una beca de estudios en una universidad estatal. Planeábamos ir a la universidad juntos, graduarnos, casarnos y tener nuestra familia.

La realidad era que mis padres habían quedado en bancarrota por pagar mi intercambio, cuando volví a mi país, me encontré que hasta habían vendido el auto, porque la inflación y el precio del dolar siempre en alza hacia que mis padres dejaran de comer para poder girarme 100 dolares cada mes para que yo cubriese mis gastos. En ese entonces no había internet, la única forma de comunicarse era por teléfono (carísimo) o por carta. Cada carta tardaba quince días en llegar y si se contestaba inmediatamente quince días mas en regresar la contestación...
El dolor de extrañarlo era inmenso, la frustración de nuestra realidad económica acentuaba ese dolor. Las cartas se fueron espaciando, cada vez tenia menos que decir y era evidente que no iba a poder volver así que lo dejé ir... de vez en cuando con el advenimiento de internet lo buscaba en directorios online, quería saber de él pero parecía que se lo había tragado la tierra.

Casi veinte años después encontré a su madre y a su hermano en facebook, ellos aceptaron mi solicitud de amistad. Vi algunas fotos de él, lo encontré casado, con dos hijos muy pequeños y mi corazón se hundió.
Unos meses después me llegó una solicitud de amistad de él. Llego en un momento durísimo cuando me estaba separando de mi segundo marido y lo acepté. Fue el momento de escuchar su lado de la historia.
Después que yo volví a mi tierra, él cayo en una tremenda depresión. A duras penas terminó el secundario y los padres lo mandaron a la universidad, allí se volcó a una vida de alcohol y sexo casual lo que le valió de una carrera perdida, una enfermedad incurable y fracaso social y personal. Cada vez que chateo con él, me dice que si yo me hubiese quedado con él, nada de lo que le paso le hubiese ocurrido, me hace responsable de cada mala decisión que tomó basándolas en el despecho de haber perdido al amor de su vida.
Cuando nos re encontramos virtualmente, El estaba divorciándose de esta mujer que le dió dos hijos, pero que lo metió en la cárcel con una causa de violencia familiar. Perdió su trabajo, la tenencia de sus hijos, su dignidad, su credibilidad y sus ganas de vivir. El haberme encontrado por internet le dieron esperanzas que ya creía perdidas, pero retomar lo que había quedado en stand-by era mas difícil de lo que se podía imaginar.
Por un tiempo tuvimos una relación virtual, mandándonos mensajes y fotos por whatsapp, compartiendo los momentos en casa por skype. Era moneda común tener la computadora en la mesada de la cocina y cocinar juntos a través de la pantalla. Nuestro plan era la de casarnos para acelerar el tramite de ciudadanía y mudarnos a U.S.A. donde viviríamos felices con mis hijos y sus hijos. Pero no resultó, él se dejó estar, el corralito al dólar agregó mas piedras al camino y él simplemente no puso de sí para que resultara. No ahorró ni un dolar, jamás movió un dedo para tramitar la visa de fiancee o al menos tramitar su pasaporte . Era hora de cerrar esa historia, mi príncipe no vendría a rescatarme. Es más este príncipe esperaba ser rescatado y esa es una empresa que yo no estaba dispuesta a emprender. Ya había rescatado demasiados hombres de la mas cochina miseria económica y espiritual, ya no quería subirme al caballo, ponerme la armadura de heroína y salir a luchar con molinos de viento para salvar a mi bello mancebo de sus fantasmas y miserias.
Todavía somos amigos en facebook, de vez en cuando chateamos y con tristeza veo como su vida se desmorona, entre juicios por alimentos y custodia, pasos breves por la cárcel, deudas impagables y un serio trastorno emocional y de personalidad (yo fui siempre la única que pudo manejarlo. Desde Argentina y sólo por whatsapp una vez logre que lo hospitalizaran, cuando los padres y su hermano no podían hacer que vaya a ver a un médico).
Adiós príncipe!!!! Adiós mi bello gringo. Gracias por todo. Espero puedas enderezar tu vida y quizás en la próxima volvamos a encontrarnos.

El intercambio parte 2

La familia que me hospedo durante todo el año estaba compuesta por el matrimonio y dos hijas, una de trece y otra de once. Lo mejor hubiese sido que yo tuviese mi habitación, pero no fue así, me toco compartir con la hija mayor.
Vivían en una casita de cuento en el medio del campo, solamente se podía ir al pueblo en auto ya que no hay redes de colectivos urbanos. Eso ya era un gran cambio, acostumbrada a tomarme el colectivo en la esquina de mi casa e ir y venir del centro de la ciudad como me plazca.

La pareja estaban juntos desde el secundario donde habían sido novios, cuando se graduaron se casaron y al día de hoy siguen juntos y felices. Ella trabajaba en un banco, donde debe haber empezado de cajera y para ese tiempo ya era gerente de sucursal. Él era empleado de una fabrica de cubiertas, era un simple obrero de linea de ensamblaje. El hecho de ver que ambos padres trabajaban y que la que tenia el puesto de jerarquía era la mujer fue otro shock cultural para mi.

Mis hermanas americanas eran chicas muy buenas, criadas con buenos modales y buen gusto. La mayor siempre tenia algún que otro problema de alergias y amanecida inflada como un globo y enronchada de pies a cabeza. La mas chica era un marimacho, se la pasaba chivateando pero jamas se le corría el delineador o el rimel (si, con once años ya iba al colegio pintada como una adulta - otro shock cultural). La personalidad de la mas chica era mas relajada, la mayor era perfeccionista, se autoexigía demasiado y tenia algunas tendencias obsesivo compulsivas como por ejemplo colgar todas las perchas con el ganchito del mismo lado y clasificar la ropa por colores.

El dia de las bromas tontas (April fool) me encerré en la habitación, le cambie las perchas de lugar y el inverti algunos de los ganchos, ademas le desarme los bollitos de todos los pares de medias y los rehíce poniendo pares dispares. Pobre piba, la mejor broma que a ella se le había ocurrido era darme un vaso de jugo con sal y después paso toda una tarde reorganizando su placard .

Mi madre americana sufría de migrañas. Lo mas sorprendente es que las tenia dos veces al mes y la dejaba de cama. Duraban de dos a tres días. Esos días ella faltaba al trabajo, se pasaba el día en bata, con la casa a oscuras y pedia que hablaramos bajo porque nuestras voces retumbaban en su cabeza. Esos días teníamos que tomar el autobus al colegio y levitar por los pisos para no hacer ruido.

El autobus en un principio parecía una buena idea, algo nuevo para experimentar. Luego se convirtió en una experiencia horrible. En invierno era frio, en primavera casi verano te morías de calor, los asientos son duros y hay toda una jerarquia social de populares y ñoños que es demasiado evidente en el vehículo. Para hacerla corta, siempre me sentaba sola y jamas llegue a compartir los asientos de atrás con los revoltosos populares que estaban en mi recorrido. Pero no todo era malo. Ese autobus iba hasta la escuela primaria, en la primaria había que cambiarse para hacer lo que quedaba de recorrido hasta la parada final: el secundario. En esos cambios muchas veces hacia transbordo al autobus donde venia el gringo... Ver sus ojitos soñadores tan temprano a la mañana era todo un premio. Luego que empezamos a salir, era ir de la mano y a veces apoyar mi cabeza en su hombro y recorrer ese corto tramo abrazados.