Tuesday, July 9, 2013

Mi talón de Aquiles

Parece ayer cuando lo vi entrar a mi casa con un jean gastado, pullover turquesa y un gorrito de lana negro que tapaba sus gruesos rulos morochos. Era apenas un niño asustado y apaleado que tenía suerte de ser alto, por eso el pintor que yo había contratado lo había traído para llegar a los lugares altos.
Recuerdo su carita manchada con pintura blanca, sus ojos color miel mirando vacíos por debajo del dobladillo del gorrito.
Esa noche se quedaron pintando hasta muy tarde y ofrecí llevarlos hasta sus casas ya que no circulaban mas colectivos a esa hora. La primera parada fue la casa del pintor titular, la segunda la de su ayudante.
Bajo la luna de una noche de Septiembre nos quedamos hablando de bueyes perdidos en mi auto, al verme temblar de frió me ofreció entrar a su casa a tomar algo caliente y seguir nuestra charla al abrigo de una habitación calefaccionada. Hablamos un par de horas mas y sus ojos pardos seguían tan vacíos como antes... Me compartió su pasado, su presente y nunca imaginé que escribiríamos un futuro juntos...
Allí empezó una historia de amor y pasión que no creí que podía  terminarse. Dos meses después dimos el sí ante la jueza y nos convertimos en marido y mujer... Ese niño de ojos color miel era ya un hombre y era mío... mi hombre.
Siete años después otra jueza firmo la disolución de esa ilusión y es doloroso asimilar que ya no sigue siendo mi hombre... ni yo su mujer. Nuestro barco no soporto las tormentas que nos azotaron. Hubo desacuerdos, traiciones, desaires, palabras hirientes, actitudes fulminantes. El amor todavía revolotea en nuestros ojos cuando espaciadamente nos vemos, pero al perdernos de vista sólo quedan miradas llorosas y carentes de alegría. Un sabor amargo que nos recuerda que aunque nos amemos no podemos volver a estar juntos. Mi corazón ya no puede confiar en él, mis labios ya no pueden besarlo, ni mi cuerpo amarlo. Esos ojos miel volvieron a mirar vacíos, ya no es un niño... es un hombre que  asustado y apaleado a veces busca mis brazos tratando de encontrar quien es, o en que se ha convertido y con cada acercamiento me clava espinas en mi frágil corazón que aun no ha cicatrizado.







Saturday, June 1, 2013

El gallego

Lo ame desde el primer momento, aun así lo odie con cada célula de mi cuerpo. Tardes enteras pasé con él tratando de ayudarlo en inglés, pero o era muy duro o me daba re poca bola. Una de esas tardes de clases particulares me salí de mis casillas y decreté "Vas a a prender ingles o dejo de llamarme Erica" - con tono burlón me pregunto "Ah, si? y como te vas a llamar, entonces?". Para nada contenta con su tomada de pelo le respondí "Filomena!" así a secas... y Filomena ( el nombre mas horrible que vino a mi mente en ese momento) quedo, pues el gallego no aprendió una sola palabra de ingles.

Teníamos una amiga en común, la leona. Sólo ella sabía cuanto suspiraba por él y ella escuchaba con paciencia china todas las excusas que ponía para desenamorarme de él.  Ni siquiera admitía que me gustaba!!!! No hacía mas que quejarme de que era un charlatán, de que tanta rebeldía no lo iba a llevar a buen puerto, que mejor ni acercarme ya que tenía a todas las pibas mas populares comiendo de su mano... y mi verborragia se expandía mientras la leona me miraba con sus ojos verdes y sonreía.

Él siguio su camino de conquistas y yo me alejé, de lejos miraba su desfachatez y su soltura, su picardía callejera repitiéndome una y otra vez que un chico así solo me rompería el corazón. No recuerdo bien porque dejó de venir al colegio, sólo sé que de un día para otro desapareció...

No lo volví a ver hasta hace un par de años atrás y esa es otra historia que contaré mas adelante...

La estudiantina

 En esta etapa universitaria de mi vida había un evento memorable todos los años que era la semana del estudiante. Durante toda la semana habían juegos y competencias, a la noche estudiantinas en la cantina (donde corrían la ginebra y el vino como agua de la canilla) y el ultimo día se cerraba el evento con sketchs por demás grotescos a cargo de cada grupo participante. Los grupos tenían nombres insolentes y congregaban alumnos de todas las facultades. Días antes de la semana del estudiante los alumnos ingresantes eran reclutados por estos grupos, puestos a prueba con tareas varias y al comienzo de la estudiantina se hacían ceremonias de iniciación.  El grupo que me reclutó, lejos de ser sexópatas como los de naturales o borrachos empedernidos como los de ingeniería era un grupo comandado por un hombre de avanzada edad que vivía en la zona de Neuquén y que era un eterno estudiante de no se que carrera. Este grupo se caracterizaba por usar orejitas de peluche y respondían al grito de los lideres con un largo aullido de perro. En medio de la estudiantina los miembros de este grupo se retiraban del baile para tomar el vascoleche en alguna sede de facultad y se jactaban de buen comportamiento y no caer en como alcohólico como otros grupos del evento.

La estudiantina era una semana de perdición y conductas sexuales promiscuas, por mas que los cuzcos lanudos querían vender una imagen de buenos chicos, sanos y de su casa, era común ver alguna cuzca o un cuzco metido por los laboratorios con un compañero casual o en los ascensores buscando algo de privacidad. Era una cacería en la cual comerse a un cuzco era el premio mayor.
No éramos buenos en las competencias, pero si nos llevábamos todos los laureles en el cierre de la semana. El sketch de los cuzcos se hacía con gran detalle, se presentaban con un guión elaborado y con humor refinado y astuto y la calidad del sonido era óptima porque se grababa un playback con las voces y los efectos de sonido. Eso contrastaba con los sketchs groseros y trillados que presentaban los demás grupos.

Terminada la semana del estudiante, todo volvía a la normalidad y los romances surgidos de esa semana no duraban. Volver a los parciales y trabajos prácticos y las miradas largas por los pasillos de ese monstruo de universidad al cruzarse con alguno que te juro amor eterno producto de la mezcla de vino con ginebra.

Hace muchos años que no se celebra la estudiantina en esa universidad y no tengo idea de cuando se dejó de hacerla. Yo terminé mi segundo año y no llegue a cursar el tercero. Perdido por perdido el mercado laboral de esa carrera en la zona era muy limitado y una vida de responsabilidades me esperaba. Estaba embarazada de mi primer hijo con tan solo 20 años, ya no podía perder un minuto mas, tenía que crecer de golpe y lo hice.

La Universidad pública.

Mi paso por la universidad pública fué breve y la elección de carrera un poco arbitraria. La situación financiera de mis padres había quedado en estado crítico después de mi intercambio. La opción de volver a USA estaba descartada y mi otra ruta era la de estudiar traductorado de ingles en La Plata. Esa opción tampoco era viable ya que para mis padres era imposible mantenerme durante cuatro años de carrera en el estado en el que estaba su economía. Así que perdido por perdido elegí seguir Licenciatura en Comunicación Social en la universidad local .

En la semana de orientación ya me destaque por ser la estudiante mas joven de la facultad. Era la única con 17 años y no cumpliría los 18 hasta junio... Los debates y los prácticos se me hacían muy difíciles, creo que todavía me faltaba un golpecito de horno. Mi inmadurez y mi visión rígida del mundo me impedían mantener una mente abierta al mundo de las Ciencias Sociales. Aun así el primer año rendí y aprobé todos los finales de las materias cursadas.

Me distraje un poco militando en política universitaria, peleando por causas que ni yo sabia que era y aprovechaba a cultivar cierta vida social que no había tenido en el secundario. El segundo año no fue tan limpio como el primero, ya tenia en mi haber un grupo de amigas que hacían caravana los fines de semana. El lunes iba a cursar todavía con un poco de resaca y como tenia mi propio trabajo me financiaba mis salidas, mi ropa y mis borracheras. Ademas tenía el monopolio del auto familiar, un Renault 6 modelo 80, del cual me hacia cargo de los impuestos, el seguro y su mantenimiento.






El gringo

Fue amor a primera vista. El momento que entro a la clase de geometría con su jersey de fútbol americano y su jean chupin, sonriendo aniñadamente, me enamore perdidamente. Él dice que le paso lo mismo, pero la realidad es que se sentó un par de bancos adelante mío y no me dió ni cinco de bola. Mi paso por la clase de geometría fue breve, la encontré muy aburrida y veían contenidos de primer año del secundario argentino, así que pronto la cambié por historia de la humanidad. Cada minuto entre puntos y rectas, ángulos y triángulos transcurrían entre miradas y suspiros por este gringuito con cara de nene que me había robado el corazón.

Como  es de esperar, pronto se corrió el rumor de que la estudiante de intercambio estaba enamorada, y el gringo me miraba de lejos, pero  no hacía ningún pase. Tan acostumbrada a los varones argentinos, chamuyeros y que se van a los bifes de inmediato, éste tarado lo único que hacia era mirarme por la visagra de su locker y darme tímidas miradas cuando nos cruzábamos por los pasillos. Y yo me moría, me derretía de solo mirarlo. "Esto se debe resolver a lo argento" - pensé, y puse manos a la obra.
En esos dias, los alumnos estaban convocados a una venta de subs (sandwichs como los de subway) para juntar fondos para no me acuerdo que causa. Entre los voluntarios para la confeccion de subs estaba el gringo, y la estudiante de intercambio vio la oportunidad. La velada transcurrió entre fetas de queso y lonjas de jamon, miradas que van, miradas que vienen, jamas una indirecta, nunca un acercamiento y perdí la paciencia. Lo llame aparte y le vomite cuanto me gustaba y le describí lo que sentía cuando lo cruzaba por los pasillos. Ahí esta, tire toda la carne en el asador rogando que no se me queme el asado. Mientras yo hablaba con mi acento argento sus ojitos brillaban con mas fulgor que el acostumbrado. Me confeso que él sentía lo mismo pero que era demasiado tímido como para acercarse y tomar la iniciativa, tenia miedo que yo lo hubiese rechazado. Con una ingenuidad de primaria me pregunto si quería ser su novia y salimos del evento agarrados de la mano.

Los primeros días fueron imposibles, teníamos una sola clase que nos coincidía y estábamos en turnos distintos de almuerzo. Casi no nos conocíamos y la timidez hacia que ni siquiera no animáramos a darnos un beso. Su hermano mellizo estaba conmigo en la banda del colegio, nos odiábamos, mi cuñado era un arrogante misógino que no soportaba que una mujer tuviese mas seso que él y ademas siempre me decía que como podía ser que una chica con mi capacidad intelectual se enamorase de su tonto pero bello hermano.
En parte tenia razón, el gringo no era conocido por su agudeza mental, sus intelecto era bastante primario, su vocabulario básico y su forma de pensar bastante primitiva, aun así, lejos de ser Einstein era increíblemente bello y dulce.
Pasado el bloqueo de los primeros días, finalmente nos besamos, un tímido pico en los pasillos del colegio para después pasar a ser como perros en celo por los rincones oscuros del edificio. Todo el tiempo que estábamos juntos era su boca en mi boca y sus manos traviesas y juguetonas jamas se quedaban quietas. Él comenzó a escaparse de clases para poder interceptarme en algún pasillo y buscábamos de tener actividades en común para poder vernos fuera del horario de la escuela. Él era un excelente deportista, yo hice el intento de entrenar con las porritas, pero no dio resultado, así que seguía los partidos de football, basketball y baseball con la banda o como expectadora y luego del juego nos quedábamos juntos con sus amigos o en la casa de sus padres.

Así transcurrieron once meses de noviazgo, once meses de escapadas de clase, actividades extracurriculares y besos furtivos. Hablábamos de mi regreso a U.S.A., teníamos un plan, yo terminaba el medio año de secundaria que me quedaba en Argentina y aplicaba para una universidad Americana, es mas con el promedio altísimo que tenia y mi ingreso a la Sociedad Nacional de Honores (National Honor Society) no me debería resultar difícil conseguir una beca de estudios en una universidad estatal. Planeábamos ir a la universidad juntos, graduarnos, casarnos y tener nuestra familia.

La realidad era que mis padres habían quedado en bancarrota por pagar mi intercambio, cuando volví a mi país, me encontré que hasta habían vendido el auto, porque la inflación y el precio del dolar siempre en alza hacia que mis padres dejaran de comer para poder girarme 100 dolares cada mes para que yo cubriese mis gastos. En ese entonces no había internet, la única forma de comunicarse era por teléfono (carísimo) o por carta. Cada carta tardaba quince días en llegar y si se contestaba inmediatamente quince días mas en regresar la contestación...
El dolor de extrañarlo era inmenso, la frustración de nuestra realidad económica acentuaba ese dolor. Las cartas se fueron espaciando, cada vez tenia menos que decir y era evidente que no iba a poder volver así que lo dejé ir... de vez en cuando con el advenimiento de internet lo buscaba en directorios online, quería saber de él pero parecía que se lo había tragado la tierra.

Casi veinte años después encontré a su madre y a su hermano en facebook, ellos aceptaron mi solicitud de amistad. Vi algunas fotos de él, lo encontré casado, con dos hijos muy pequeños y mi corazón se hundió.
Unos meses después me llegó una solicitud de amistad de él. Llego en un momento durísimo cuando me estaba separando de mi segundo marido y lo acepté. Fue el momento de escuchar su lado de la historia.
Después que yo volví a mi tierra, él cayo en una tremenda depresión. A duras penas terminó el secundario y los padres lo mandaron a la universidad, allí se volcó a una vida de alcohol y sexo casual lo que le valió de una carrera perdida, una enfermedad incurable y fracaso social y personal. Cada vez que chateo con él, me dice que si yo me hubiese quedado con él, nada de lo que le paso le hubiese ocurrido, me hace responsable de cada mala decisión que tomó basándolas en el despecho de haber perdido al amor de su vida.
Cuando nos re encontramos virtualmente, El estaba divorciándose de esta mujer que le dió dos hijos, pero que lo metió en la cárcel con una causa de violencia familiar. Perdió su trabajo, la tenencia de sus hijos, su dignidad, su credibilidad y sus ganas de vivir. El haberme encontrado por internet le dieron esperanzas que ya creía perdidas, pero retomar lo que había quedado en stand-by era mas difícil de lo que se podía imaginar.
Por un tiempo tuvimos una relación virtual, mandándonos mensajes y fotos por whatsapp, compartiendo los momentos en casa por skype. Era moneda común tener la computadora en la mesada de la cocina y cocinar juntos a través de la pantalla. Nuestro plan era la de casarnos para acelerar el tramite de ciudadanía y mudarnos a U.S.A. donde viviríamos felices con mis hijos y sus hijos. Pero no resultó, él se dejó estar, el corralito al dólar agregó mas piedras al camino y él simplemente no puso de sí para que resultara. No ahorró ni un dolar, jamás movió un dedo para tramitar la visa de fiancee o al menos tramitar su pasaporte . Era hora de cerrar esa historia, mi príncipe no vendría a rescatarme. Es más este príncipe esperaba ser rescatado y esa es una empresa que yo no estaba dispuesta a emprender. Ya había rescatado demasiados hombres de la mas cochina miseria económica y espiritual, ya no quería subirme al caballo, ponerme la armadura de heroína y salir a luchar con molinos de viento para salvar a mi bello mancebo de sus fantasmas y miserias.
Todavía somos amigos en facebook, de vez en cuando chateamos y con tristeza veo como su vida se desmorona, entre juicios por alimentos y custodia, pasos breves por la cárcel, deudas impagables y un serio trastorno emocional y de personalidad (yo fui siempre la única que pudo manejarlo. Desde Argentina y sólo por whatsapp una vez logre que lo hospitalizaran, cuando los padres y su hermano no podían hacer que vaya a ver a un médico).
Adiós príncipe!!!! Adiós mi bello gringo. Gracias por todo. Espero puedas enderezar tu vida y quizás en la próxima volvamos a encontrarnos.

El intercambio parte 2

La familia que me hospedo durante todo el año estaba compuesta por el matrimonio y dos hijas, una de trece y otra de once. Lo mejor hubiese sido que yo tuviese mi habitación, pero no fue así, me toco compartir con la hija mayor.
Vivían en una casita de cuento en el medio del campo, solamente se podía ir al pueblo en auto ya que no hay redes de colectivos urbanos. Eso ya era un gran cambio, acostumbrada a tomarme el colectivo en la esquina de mi casa e ir y venir del centro de la ciudad como me plazca.

La pareja estaban juntos desde el secundario donde habían sido novios, cuando se graduaron se casaron y al día de hoy siguen juntos y felices. Ella trabajaba en un banco, donde debe haber empezado de cajera y para ese tiempo ya era gerente de sucursal. Él era empleado de una fabrica de cubiertas, era un simple obrero de linea de ensamblaje. El hecho de ver que ambos padres trabajaban y que la que tenia el puesto de jerarquía era la mujer fue otro shock cultural para mi.

Mis hermanas americanas eran chicas muy buenas, criadas con buenos modales y buen gusto. La mayor siempre tenia algún que otro problema de alergias y amanecida inflada como un globo y enronchada de pies a cabeza. La mas chica era un marimacho, se la pasaba chivateando pero jamas se le corría el delineador o el rimel (si, con once años ya iba al colegio pintada como una adulta - otro shock cultural). La personalidad de la mas chica era mas relajada, la mayor era perfeccionista, se autoexigía demasiado y tenia algunas tendencias obsesivo compulsivas como por ejemplo colgar todas las perchas con el ganchito del mismo lado y clasificar la ropa por colores.

El dia de las bromas tontas (April fool) me encerré en la habitación, le cambie las perchas de lugar y el inverti algunos de los ganchos, ademas le desarme los bollitos de todos los pares de medias y los rehíce poniendo pares dispares. Pobre piba, la mejor broma que a ella se le había ocurrido era darme un vaso de jugo con sal y después paso toda una tarde reorganizando su placard .

Mi madre americana sufría de migrañas. Lo mas sorprendente es que las tenia dos veces al mes y la dejaba de cama. Duraban de dos a tres días. Esos días ella faltaba al trabajo, se pasaba el día en bata, con la casa a oscuras y pedia que hablaramos bajo porque nuestras voces retumbaban en su cabeza. Esos días teníamos que tomar el autobus al colegio y levitar por los pisos para no hacer ruido.

El autobus en un principio parecía una buena idea, algo nuevo para experimentar. Luego se convirtió en una experiencia horrible. En invierno era frio, en primavera casi verano te morías de calor, los asientos son duros y hay toda una jerarquia social de populares y ñoños que es demasiado evidente en el vehículo. Para hacerla corta, siempre me sentaba sola y jamas llegue a compartir los asientos de atrás con los revoltosos populares que estaban en mi recorrido. Pero no todo era malo. Ese autobus iba hasta la escuela primaria, en la primaria había que cambiarse para hacer lo que quedaba de recorrido hasta la parada final: el secundario. En esos cambios muchas veces hacia transbordo al autobus donde venia el gringo... Ver sus ojitos soñadores tan temprano a la mañana era todo un premio. Luego que empezamos a salir, era ir de la mano y a veces apoyar mi cabeza en su hombro y recorrer ese corto tramo abrazados.


Friday, May 31, 2013

El intercambio parte 1

Yo no quise fiesta de quince, no quería que mis padres gastaran una fortuna en un vestido de princesa y armaran una mega fiesta. Al fin y al cabo nosotros viviamos exiliados de la familia, yo no era una chica popular y los amigos de mis padres eran contados con los dedos de una mano. En cambio pedí de regalo una computadora (que raro no?) que jamas pude aprovechar del todo e irme un año de intercambio a U.S.A.
Despues de ir y venir con papeleo y entrevistas, finalmente conseguí una beca y partí a cumplir mi sueño.
El primer inconveniente se presento en el aeropuerto de Miami, donde una de mis valijas se extravió. Con suma dificultad llene unas planillas de reclamo y le pedía a los empleados de las aerolíneas que me hablaran en ingles ya que mi comprensión del ingles era mucho mejor que sus intentos de hablar castellano.
Mi valija apareció sana y salva en la puerta de la casa de mi familia americana. El meollo del asunto era que la valija extraviada era la que tenia la ropa interior y las prendas de verano. Ahí estaba en pleno verano con sólo sweaters y ni una bombacha para cambiarme. Con esa experiencia tuve una epifanía: en los libros de ingles no te enseñan como comprar ropa interior... como hacía yo para explicarle a esta nueva familia lo que necesitaba comprar?? Tuve que recurrir al lenguaje de señas y con toda la vergüenza del mundo me hice entender.
Solo un mes de verano para adaptarme a la familia y ya tenia el inicio de clases pisándome los talones. Era el colegio así como los mostraban en las películas? Iba a tener mi propio locker? Era verdad que los alumnos iban de clase en clase como en las universidades de mi país? Iba a almorzar en el colegio y a viajar en los colectivos amarillos?
La respuesta a todas mis preguntas fue un gran"SI!!!" . Por mi condición de estudiante de intercambio se me permitió armarme de una agenda de clases bastante relajada, hice un par de cambios después de la primer semana y termine con un esquema de clases soñado, aunque no lo bastante atractivo como para hacer amigos y ser popular.... otra vez era absorbida por mi lado nerd.

Siempre me gusto la música, de chica hice un par de años de piano, hasta que mi profesora dejo de dar clases y los otros conservatorios eran demasiado caros para la economía de mis padres. Ese conocimiento de teoría musical y la habilidad para leer e interpretar música me valieron de la primera silla de percusión de la banda de mi nuevo colegio. Para mi era una posición de orgullo, para mis compañeros solo era una cosa...NERD!!!! Aun no siendo el ingles mi idioma nativo, logre destacarme en la clase de composición y oratoria, pude cursar historia de la humanidad y psicología sin mayores problemas.y aunque me costo horrores estudiar historia americana, era la materia que mas esperaba. Esa era la única materia que cursaba con el gringo... mi primer gran amor. La historia del gringo merece un capitulo aparte, solito para él.
Entre batallas entre el norte y el sur, declaraciones de independencia e historias de ferrocarriles construidos de este a oeste y de oeste a este me perdía en sus ojitos azules y su remolino dorado... Él era mi historia americana, la única historia que quería escuchar...

El colegio Salesiano

Habian tres colegios salesianos en Comodoro Rivadavia. Uno de monjas  exclusivamente de chicas, otro de educación técnica exclusivo para varones y otro mixto.... Ya que mi postura con las monjas fue mas que inminente, fui a parar al mixto de curas...

Este colegio solamente admitía a sus alumnos previo riguroso examen de ingreso, yo venia con pase de otra provincia y curiosamente había una sola vacante para primer año, asi que ingrese sin tener que rendir.
El primer día me indican donde me tengo que sentar: primer banco de la izquierda en la segunda fila a partir del escritorio del profesor. No entendía por que la reacción de los 28 compañeros de curso fue una mueca de asco acompañado de una risita hasta que el gordito que tenia asignado el banco de al lado se presento... hasta ahora siempre se había sentado solo, nadie quería compartir con él y ahora yo tenia ese privilegio... (Uff!)
Fue todo un desafío cambiar de escuelas a mitad de año, pero como la constancia y la dedicación siempre me acompañaron, no fue gran cosa ponerme a tono y pasar al segundo año sin materias pendientes. Ese año no hice amigos, eran tres cursos de 30 alumnos cada uno y yo era la nueva... el bicho raro, la que se sentaba con el gordito fricki que siempre estaba resfriado y comiéndose los mocos.

El el segundo año cambio el panorama. El embudo de primer año había hecho su labor y ahora quedaban dos divisiones de 30 alumnos. En este año conocí a la que seria mi amiga aún después de 20 años de haber egresado.
Ella era la mayor de tres hermanos, con un padre demasiado estricto que nunca le daba permiso para nada. Ella se las ingeniaba para escaparse y se mandaba de las suyas calladita, un poco en rebeldia, otro poco en venganza, y un poco mas por la adrenalina. Sus ojazos verdes y su letra redonda era lo que mas le admiraba, ademas ella no tenia problemas para hacer amigos, aun de cursos superiores. Tenia un carisma que le envidiaba. Esta leonina corajuda tenia un novio que iba un año mas adelantado que nosotras. Pero la historia de ellos es otra historia...

En tercer año apareció un personaje que nos revoluciono a todas: el gallego. Chico rudo, usaba una campera de jean sobre el blazer del colegio. Jugaba con los limites permitidos sobre el largo del cabello y tenia un atado de cigarrillos en el bolsillo interno del blazer del uniforme. Este primo de una compañera nuestra irrumpió con su aire a Pablo Rago y parla aporteñada a romper corazones.

Cuarto año solo duro un cuatrimestre, ya eramos un grupo muy reducido, muchos habían quedado en el camino, el gallego uno de esos. A mitad de año me fui de intercambio y volví completamente cambiada al año siguiente. Me encontré con un grupo mas numeroso ya que los dos cuartos se habían fusionado en un solo quinto año y nuevas caras ahora protagonizaban las historias en vigencia. Realmente no me importó mucho, solo quería terminar el secundario y salir de ese régimen que me asfixiaba. El intercambio me había cambiado enormemente. ya no era la misma que habia partido un año antes. Mi cuerpo había cambiado (baje mas de 10 kilos), mis costumbres, mi forma de peinarme y vestirme,  y mi corazón se había quedado en el hemisferio norte. Solo era una cascara vacía que miraba con ojos huecos, un robot que había olvidado hasta como hablar el castellano.

Pre adolescencia y el despertar

Uno despierta de un hermoso sueño aniñado y cae en la pesadilla hormonal de la adolescencia. Esa época donde todos los chicos son lindos, donde una sueña con el primer beso, donde las cartitas con indirectas iban y venían indiscriminadamente.
Época de las primeras tertulias, pitadas a escondidas fomentadas por los mas grandes de los grupos, encuentros furtivos en el complejo recreativo (creo que nunca hice tanto deporte en mi vida).

La realidad de un pueblo petrolero es muy distinta a la de una ciudad petrolera. Me explico... ocurren las mismas cosas, pero la ciudad las oculta con su tamaño, las historias se pierden, se camuflan. Las adolescentes quedan embarazadas pero en la ciudad no hay tantos dedos señalando, las mujeres le meten los cuernos a sus maridos y viceversa pero la ciudad les da la ventaja de tener mas recovecos donde esconderse y pasar desapercibidos. Todas esas historias las aprendí del pueblo. En un principio horrorizada, acusando a los actores de estas historias de pervertidos y promiscuos, luego curiosa de tanta oferta sexual y preguntándome si esto tan prohibido era realmente tan malo visto que era moneda corriente en el pueblo.
Ese fue el momento que mis padres decidieron volver a Comodoro y fui a parar a un colegio salesiano...

La salida del pueblo fue trágica. Ya habiendo tenido un par de noviecitos de primaria, estaba en el primer cuatrimestre del secundario y estaba saliendo con un flaco de años superiores. Por supuesto que a mis padres no le hacia gracia que la nena se liara con un nativo de la zona y mucho menos unos cuantos años mayor.... la cosa es que partió el camión con la mudanza y atrás del camión iba la camioneta de mi padre. Ya en las ultimas cuadras veo a mi incipiente amor caminando por la calle... la desesperación me embargo y calientes lagrimas emergieron como borbotones de mis ojos.... la camioneta no detuvo su marcha y él se convirtió en un punto en el espejo retrovisor que segundo a segundo se achicaba hasta desaparecer en la distancia.

La primaria...

Esa época no fue tan emocionante, de primero a quinto grado transcurrió normalmente y sin mayores sobresaltos.
Primer grado fue todo un desafío, los chicos eran muy crueles burlándose de mi acento mendocino, pero aprendí rápido a hablar "patagonico". Mi señorita era una mujer muy dulce, como toda seño de primer grado  tiene que ser. Resulta que esa maestra era suplente... Después de unas semanas se reincorporó la titular. Una mujer robusta y petisa con cara de pocos amigos, nada que ver con la dulce suplente.
Creo que la primera clase aguante lagrimas toda la tarde, al día siguiente cuando mi madre me dejo la puerta del colegio, me abraze al picaporte de la puerta cual gato que lo quieren meter a la bañera y a grito pelado de "nooooo quieroooooo irrrr a la escueeeeeelaaaaaa" me resistí. Unos minutos después la directora logro aflojar mis nudillos y con palabras tranquilizadoras me convenció de darle a la seño otra oportunidad.

Los grados iban pasando y lo único que cambiaba era el talle de mi guardapolvo y mi corte de pelo. Hasta que un verano la noticia nos shockeo. A mi papá lo ascendían en su trabajo, y con el ascenso venia una mudanza. Goodbye Comodoro Rivadavia. Hello Las Heras, Santa Cruz.

Las Heras es un pueblo petrolero donde hay mas prostíbulos que kioscos. Se podía recorrer el largo del pueblo en 45 minutos de a pie. En ese entonces habían dos escuelas primarias, una sola secundaria y.... un gran complejo deportivo con una hermosa pileta olímpica.

El recibimiento en la nueva escuela consistió en una amenaza de desfiguración de rostro por parte de Mimí. Nunca antes me habían amenazado con pegarme, y menos aun sin motivos aparentes. Realmente no se como salí del baño y me refugie en la dirección.
Los hábitos de estudio adquiridos en mi escuela de Comodoro estaban basados en la disciplina y la dedicación. Esos hábitos adquiridos me llevaron a portar la bandera en sexto y séptimo grado con el promedio mas alto de la escuela. Ahí nació mi estigma de nerd, cerebrito, ratón de biblioteca. En realidad nunca fui muy brillante, sólo constante y dedicada.

Dos años y medio fueron los que pasamos en ese pueblo sureño, mi madre sufrió cada minuto. Nunca se acopló a las costumbres lugareñas de mostrar una vida mas opulenta de la que realmente se tiene o de tomar prestado el marido de otra. Dos anos y medio de soledad y con una hija pre adolescente.
Era moneda común salir a la calle y una que otra camioneta paraba a un lado a invitarte a subir. De alguna forma u otra yo estaba bastante protegida porque mi padre era el jefe de base de una importante empresa de servicios y con la nena del jefe... no se jode...


Primeros años

Los primeros dos años de mi vida transcurrieron en Mendoza. Mis padres trabajaban full time, mi hermana era adolescente y mis abuelos maternos colaboraban haciendo el trabajo de guardería mientras mi madre se ganaba el pan en el centro de la ciudad. Si bien fue hace muchos años, aun tengo algunos recuerdos de esos días.

Mi primer recuerdo es de un día que mi madre estaba pasando el lampazo en la vereda (costumbre muy mendocina) y yo que apenas caminaba, pero que hablaba hasta por los codos, revoloteaba alrededor de ella.  De pronto, un incomodo silencio alerto a mi madre de que algo andaba mal, su primera intuición fue la de tirar el lampazo, arrodillarse al lado de la acequia y meter el brazo en el agua lodosa. De esa agua espesa y hedionda me saco, ya no respiraba. Una vecina que a escasos metros también lustraba la vereda corrió a socorrer a mi madre, quien no reaccionaba, su desesperación la  había paralizado. Doña Rosa, le arrebato mi cuerpito de sus brazos y corrió  a ponerme bajo un chorro de agua. Solo Dios sabe como fue que reaccione, y el grito que pegue fue como haber nacido una segunda vez. Cabe destacar que hasta el día de hoy le tengo mi mas sincero respeto al agua y sus profundidades.

Dentro de ese collage de recuerdos de mi infancia, esta el del terremoto del 77. Recuerdo el tanque de agua destapado rebalsándose y el piso curvándose bajo mis pies. Con sumo terror intentaba correr para agarrarme de las piernas de mi madre, pero el  movimiento impedía que pudiese avanzar. Uno de los momentos mas trágicos de mi primera infancia.

No tan trágico para mi, pero si para mi pobre hermana, era mi ya evidente carácter fuerte. Desde muy pequeña ya curioseaba en todo lo que me era prohibido. Mi hermana encontraba sus discos de Bee Gees rayados, ya que yo había querido ponerlos en el tocadiscos y escuchar música, tal cual ella lo hacia con sus amigos. También cada dos por tres se encontraba que su porta cosméticos había saqueado por dedos curiosos y su maquillaje ya no servia. Lo que mas sufría mi hermana era mi temperamento. No me podían disciplinar porque berreaba como marrano y mi forma de defensa inminente era la mordida. Una imagen frecuente era la de mi hermana sosteniéndome la cabeza con el brazo estirado y yo tirando patadas al aire y tratando de tarasquearle la mano o el brazo. El grito impotente de mi hermana era el de “Muuuuuulaaaaa”.


De esa época hay muchos recuerdos. Vanesa era nuestra perra manto negro que estoicamente soportaba jugar a la casita conmigo y con paciencia china comía las tortas de barro que yo le preparaba en latas de leche nido. Un perro pequinés que había traído un amigo de mi hermana se instalo en nuestra familia y lo nombramos “kukino”, poco duro el paso del perro por mi casa ya que una señora de avanzada edad un dia toco nuestra puerta, le saco el perro de las manos a mi mama y le grito un millón de insultos acusándonos de ladrones de perros y le llamaba a nuestro perro “Cachilo”

Empecemos por el principio...

Todo comenzó un 10 de junio de 1975. En Mendoza Capital nacía por cesárea un mes antes de lo programado quien escribe. Mi madre tuvo un embarazo difícil, con meses de reposo por una rara condición que se da en las madres de sangre 0 (-). Nuestras sangres eran incompatibles y desde el vamos ese embarazo amenazaba con no llegar a termino.
La primera reacción de mi abuela cuando me vio fue una expresión de disgusto al no poder ocultar su impresión al ver un bebe tan feo. La relación de mi abuela con mi padre (especialmete) no era de lo mejor. Pero la verdad es que no la culpo. En verdad era un bebe horrible!!!!  Al nacer de ocho meses, era una laucha media anaranjada y peluda hasta las orejas. Tenia pelo negro y largo, por demás abundante. No era un bebe de tapa de revistas.
Mi madre lucho después de esa cesárea para sobrevivir y entre fiebre, estados de inconsciencia y fantasmas que la venían a llevar hacia una reja nebulosa logro permanecer. Y desde ese momento, mamá siempre estuvo...