Friday, May 31, 2013

El intercambio parte 1

Yo no quise fiesta de quince, no quería que mis padres gastaran una fortuna en un vestido de princesa y armaran una mega fiesta. Al fin y al cabo nosotros viviamos exiliados de la familia, yo no era una chica popular y los amigos de mis padres eran contados con los dedos de una mano. En cambio pedí de regalo una computadora (que raro no?) que jamas pude aprovechar del todo e irme un año de intercambio a U.S.A.
Despues de ir y venir con papeleo y entrevistas, finalmente conseguí una beca y partí a cumplir mi sueño.
El primer inconveniente se presento en el aeropuerto de Miami, donde una de mis valijas se extravió. Con suma dificultad llene unas planillas de reclamo y le pedía a los empleados de las aerolíneas que me hablaran en ingles ya que mi comprensión del ingles era mucho mejor que sus intentos de hablar castellano.
Mi valija apareció sana y salva en la puerta de la casa de mi familia americana. El meollo del asunto era que la valija extraviada era la que tenia la ropa interior y las prendas de verano. Ahí estaba en pleno verano con sólo sweaters y ni una bombacha para cambiarme. Con esa experiencia tuve una epifanía: en los libros de ingles no te enseñan como comprar ropa interior... como hacía yo para explicarle a esta nueva familia lo que necesitaba comprar?? Tuve que recurrir al lenguaje de señas y con toda la vergüenza del mundo me hice entender.
Solo un mes de verano para adaptarme a la familia y ya tenia el inicio de clases pisándome los talones. Era el colegio así como los mostraban en las películas? Iba a tener mi propio locker? Era verdad que los alumnos iban de clase en clase como en las universidades de mi país? Iba a almorzar en el colegio y a viajar en los colectivos amarillos?
La respuesta a todas mis preguntas fue un gran"SI!!!" . Por mi condición de estudiante de intercambio se me permitió armarme de una agenda de clases bastante relajada, hice un par de cambios después de la primer semana y termine con un esquema de clases soñado, aunque no lo bastante atractivo como para hacer amigos y ser popular.... otra vez era absorbida por mi lado nerd.

Siempre me gusto la música, de chica hice un par de años de piano, hasta que mi profesora dejo de dar clases y los otros conservatorios eran demasiado caros para la economía de mis padres. Ese conocimiento de teoría musical y la habilidad para leer e interpretar música me valieron de la primera silla de percusión de la banda de mi nuevo colegio. Para mi era una posición de orgullo, para mis compañeros solo era una cosa...NERD!!!! Aun no siendo el ingles mi idioma nativo, logre destacarme en la clase de composición y oratoria, pude cursar historia de la humanidad y psicología sin mayores problemas.y aunque me costo horrores estudiar historia americana, era la materia que mas esperaba. Esa era la única materia que cursaba con el gringo... mi primer gran amor. La historia del gringo merece un capitulo aparte, solito para él.
Entre batallas entre el norte y el sur, declaraciones de independencia e historias de ferrocarriles construidos de este a oeste y de oeste a este me perdía en sus ojitos azules y su remolino dorado... Él era mi historia americana, la única historia que quería escuchar...

El colegio Salesiano

Habian tres colegios salesianos en Comodoro Rivadavia. Uno de monjas  exclusivamente de chicas, otro de educación técnica exclusivo para varones y otro mixto.... Ya que mi postura con las monjas fue mas que inminente, fui a parar al mixto de curas...

Este colegio solamente admitía a sus alumnos previo riguroso examen de ingreso, yo venia con pase de otra provincia y curiosamente había una sola vacante para primer año, asi que ingrese sin tener que rendir.
El primer día me indican donde me tengo que sentar: primer banco de la izquierda en la segunda fila a partir del escritorio del profesor. No entendía por que la reacción de los 28 compañeros de curso fue una mueca de asco acompañado de una risita hasta que el gordito que tenia asignado el banco de al lado se presento... hasta ahora siempre se había sentado solo, nadie quería compartir con él y ahora yo tenia ese privilegio... (Uff!)
Fue todo un desafío cambiar de escuelas a mitad de año, pero como la constancia y la dedicación siempre me acompañaron, no fue gran cosa ponerme a tono y pasar al segundo año sin materias pendientes. Ese año no hice amigos, eran tres cursos de 30 alumnos cada uno y yo era la nueva... el bicho raro, la que se sentaba con el gordito fricki que siempre estaba resfriado y comiéndose los mocos.

El el segundo año cambio el panorama. El embudo de primer año había hecho su labor y ahora quedaban dos divisiones de 30 alumnos. En este año conocí a la que seria mi amiga aún después de 20 años de haber egresado.
Ella era la mayor de tres hermanos, con un padre demasiado estricto que nunca le daba permiso para nada. Ella se las ingeniaba para escaparse y se mandaba de las suyas calladita, un poco en rebeldia, otro poco en venganza, y un poco mas por la adrenalina. Sus ojazos verdes y su letra redonda era lo que mas le admiraba, ademas ella no tenia problemas para hacer amigos, aun de cursos superiores. Tenia un carisma que le envidiaba. Esta leonina corajuda tenia un novio que iba un año mas adelantado que nosotras. Pero la historia de ellos es otra historia...

En tercer año apareció un personaje que nos revoluciono a todas: el gallego. Chico rudo, usaba una campera de jean sobre el blazer del colegio. Jugaba con los limites permitidos sobre el largo del cabello y tenia un atado de cigarrillos en el bolsillo interno del blazer del uniforme. Este primo de una compañera nuestra irrumpió con su aire a Pablo Rago y parla aporteñada a romper corazones.

Cuarto año solo duro un cuatrimestre, ya eramos un grupo muy reducido, muchos habían quedado en el camino, el gallego uno de esos. A mitad de año me fui de intercambio y volví completamente cambiada al año siguiente. Me encontré con un grupo mas numeroso ya que los dos cuartos se habían fusionado en un solo quinto año y nuevas caras ahora protagonizaban las historias en vigencia. Realmente no me importó mucho, solo quería terminar el secundario y salir de ese régimen que me asfixiaba. El intercambio me había cambiado enormemente. ya no era la misma que habia partido un año antes. Mi cuerpo había cambiado (baje mas de 10 kilos), mis costumbres, mi forma de peinarme y vestirme,  y mi corazón se había quedado en el hemisferio norte. Solo era una cascara vacía que miraba con ojos huecos, un robot que había olvidado hasta como hablar el castellano.

Pre adolescencia y el despertar

Uno despierta de un hermoso sueño aniñado y cae en la pesadilla hormonal de la adolescencia. Esa época donde todos los chicos son lindos, donde una sueña con el primer beso, donde las cartitas con indirectas iban y venían indiscriminadamente.
Época de las primeras tertulias, pitadas a escondidas fomentadas por los mas grandes de los grupos, encuentros furtivos en el complejo recreativo (creo que nunca hice tanto deporte en mi vida).

La realidad de un pueblo petrolero es muy distinta a la de una ciudad petrolera. Me explico... ocurren las mismas cosas, pero la ciudad las oculta con su tamaño, las historias se pierden, se camuflan. Las adolescentes quedan embarazadas pero en la ciudad no hay tantos dedos señalando, las mujeres le meten los cuernos a sus maridos y viceversa pero la ciudad les da la ventaja de tener mas recovecos donde esconderse y pasar desapercibidos. Todas esas historias las aprendí del pueblo. En un principio horrorizada, acusando a los actores de estas historias de pervertidos y promiscuos, luego curiosa de tanta oferta sexual y preguntándome si esto tan prohibido era realmente tan malo visto que era moneda corriente en el pueblo.
Ese fue el momento que mis padres decidieron volver a Comodoro y fui a parar a un colegio salesiano...

La salida del pueblo fue trágica. Ya habiendo tenido un par de noviecitos de primaria, estaba en el primer cuatrimestre del secundario y estaba saliendo con un flaco de años superiores. Por supuesto que a mis padres no le hacia gracia que la nena se liara con un nativo de la zona y mucho menos unos cuantos años mayor.... la cosa es que partió el camión con la mudanza y atrás del camión iba la camioneta de mi padre. Ya en las ultimas cuadras veo a mi incipiente amor caminando por la calle... la desesperación me embargo y calientes lagrimas emergieron como borbotones de mis ojos.... la camioneta no detuvo su marcha y él se convirtió en un punto en el espejo retrovisor que segundo a segundo se achicaba hasta desaparecer en la distancia.

La primaria...

Esa época no fue tan emocionante, de primero a quinto grado transcurrió normalmente y sin mayores sobresaltos.
Primer grado fue todo un desafío, los chicos eran muy crueles burlándose de mi acento mendocino, pero aprendí rápido a hablar "patagonico". Mi señorita era una mujer muy dulce, como toda seño de primer grado  tiene que ser. Resulta que esa maestra era suplente... Después de unas semanas se reincorporó la titular. Una mujer robusta y petisa con cara de pocos amigos, nada que ver con la dulce suplente.
Creo que la primera clase aguante lagrimas toda la tarde, al día siguiente cuando mi madre me dejo la puerta del colegio, me abraze al picaporte de la puerta cual gato que lo quieren meter a la bañera y a grito pelado de "nooooo quieroooooo irrrr a la escueeeeeelaaaaaa" me resistí. Unos minutos después la directora logro aflojar mis nudillos y con palabras tranquilizadoras me convenció de darle a la seño otra oportunidad.

Los grados iban pasando y lo único que cambiaba era el talle de mi guardapolvo y mi corte de pelo. Hasta que un verano la noticia nos shockeo. A mi papá lo ascendían en su trabajo, y con el ascenso venia una mudanza. Goodbye Comodoro Rivadavia. Hello Las Heras, Santa Cruz.

Las Heras es un pueblo petrolero donde hay mas prostíbulos que kioscos. Se podía recorrer el largo del pueblo en 45 minutos de a pie. En ese entonces habían dos escuelas primarias, una sola secundaria y.... un gran complejo deportivo con una hermosa pileta olímpica.

El recibimiento en la nueva escuela consistió en una amenaza de desfiguración de rostro por parte de Mimí. Nunca antes me habían amenazado con pegarme, y menos aun sin motivos aparentes. Realmente no se como salí del baño y me refugie en la dirección.
Los hábitos de estudio adquiridos en mi escuela de Comodoro estaban basados en la disciplina y la dedicación. Esos hábitos adquiridos me llevaron a portar la bandera en sexto y séptimo grado con el promedio mas alto de la escuela. Ahí nació mi estigma de nerd, cerebrito, ratón de biblioteca. En realidad nunca fui muy brillante, sólo constante y dedicada.

Dos años y medio fueron los que pasamos en ese pueblo sureño, mi madre sufrió cada minuto. Nunca se acopló a las costumbres lugareñas de mostrar una vida mas opulenta de la que realmente se tiene o de tomar prestado el marido de otra. Dos anos y medio de soledad y con una hija pre adolescente.
Era moneda común salir a la calle y una que otra camioneta paraba a un lado a invitarte a subir. De alguna forma u otra yo estaba bastante protegida porque mi padre era el jefe de base de una importante empresa de servicios y con la nena del jefe... no se jode...


Primeros años

Los primeros dos años de mi vida transcurrieron en Mendoza. Mis padres trabajaban full time, mi hermana era adolescente y mis abuelos maternos colaboraban haciendo el trabajo de guardería mientras mi madre se ganaba el pan en el centro de la ciudad. Si bien fue hace muchos años, aun tengo algunos recuerdos de esos días.

Mi primer recuerdo es de un día que mi madre estaba pasando el lampazo en la vereda (costumbre muy mendocina) y yo que apenas caminaba, pero que hablaba hasta por los codos, revoloteaba alrededor de ella.  De pronto, un incomodo silencio alerto a mi madre de que algo andaba mal, su primera intuición fue la de tirar el lampazo, arrodillarse al lado de la acequia y meter el brazo en el agua lodosa. De esa agua espesa y hedionda me saco, ya no respiraba. Una vecina que a escasos metros también lustraba la vereda corrió a socorrer a mi madre, quien no reaccionaba, su desesperación la  había paralizado. Doña Rosa, le arrebato mi cuerpito de sus brazos y corrió  a ponerme bajo un chorro de agua. Solo Dios sabe como fue que reaccione, y el grito que pegue fue como haber nacido una segunda vez. Cabe destacar que hasta el día de hoy le tengo mi mas sincero respeto al agua y sus profundidades.

Dentro de ese collage de recuerdos de mi infancia, esta el del terremoto del 77. Recuerdo el tanque de agua destapado rebalsándose y el piso curvándose bajo mis pies. Con sumo terror intentaba correr para agarrarme de las piernas de mi madre, pero el  movimiento impedía que pudiese avanzar. Uno de los momentos mas trágicos de mi primera infancia.

No tan trágico para mi, pero si para mi pobre hermana, era mi ya evidente carácter fuerte. Desde muy pequeña ya curioseaba en todo lo que me era prohibido. Mi hermana encontraba sus discos de Bee Gees rayados, ya que yo había querido ponerlos en el tocadiscos y escuchar música, tal cual ella lo hacia con sus amigos. También cada dos por tres se encontraba que su porta cosméticos había saqueado por dedos curiosos y su maquillaje ya no servia. Lo que mas sufría mi hermana era mi temperamento. No me podían disciplinar porque berreaba como marrano y mi forma de defensa inminente era la mordida. Una imagen frecuente era la de mi hermana sosteniéndome la cabeza con el brazo estirado y yo tirando patadas al aire y tratando de tarasquearle la mano o el brazo. El grito impotente de mi hermana era el de “Muuuuuulaaaaa”.


De esa época hay muchos recuerdos. Vanesa era nuestra perra manto negro que estoicamente soportaba jugar a la casita conmigo y con paciencia china comía las tortas de barro que yo le preparaba en latas de leche nido. Un perro pequinés que había traído un amigo de mi hermana se instalo en nuestra familia y lo nombramos “kukino”, poco duro el paso del perro por mi casa ya que una señora de avanzada edad un dia toco nuestra puerta, le saco el perro de las manos a mi mama y le grito un millón de insultos acusándonos de ladrones de perros y le llamaba a nuestro perro “Cachilo”

Empecemos por el principio...

Todo comenzó un 10 de junio de 1975. En Mendoza Capital nacía por cesárea un mes antes de lo programado quien escribe. Mi madre tuvo un embarazo difícil, con meses de reposo por una rara condición que se da en las madres de sangre 0 (-). Nuestras sangres eran incompatibles y desde el vamos ese embarazo amenazaba con no llegar a termino.
La primera reacción de mi abuela cuando me vio fue una expresión de disgusto al no poder ocultar su impresión al ver un bebe tan feo. La relación de mi abuela con mi padre (especialmete) no era de lo mejor. Pero la verdad es que no la culpo. En verdad era un bebe horrible!!!!  Al nacer de ocho meses, era una laucha media anaranjada y peluda hasta las orejas. Tenia pelo negro y largo, por demás abundante. No era un bebe de tapa de revistas.
Mi madre lucho después de esa cesárea para sobrevivir y entre fiebre, estados de inconsciencia y fantasmas que la venían a llevar hacia una reja nebulosa logro permanecer. Y desde ese momento, mamá siempre estuvo...