Friday, May 31, 2013

La primaria...

Esa época no fue tan emocionante, de primero a quinto grado transcurrió normalmente y sin mayores sobresaltos.
Primer grado fue todo un desafío, los chicos eran muy crueles burlándose de mi acento mendocino, pero aprendí rápido a hablar "patagonico". Mi señorita era una mujer muy dulce, como toda seño de primer grado  tiene que ser. Resulta que esa maestra era suplente... Después de unas semanas se reincorporó la titular. Una mujer robusta y petisa con cara de pocos amigos, nada que ver con la dulce suplente.
Creo que la primera clase aguante lagrimas toda la tarde, al día siguiente cuando mi madre me dejo la puerta del colegio, me abraze al picaporte de la puerta cual gato que lo quieren meter a la bañera y a grito pelado de "nooooo quieroooooo irrrr a la escueeeeeelaaaaaa" me resistí. Unos minutos después la directora logro aflojar mis nudillos y con palabras tranquilizadoras me convenció de darle a la seño otra oportunidad.

Los grados iban pasando y lo único que cambiaba era el talle de mi guardapolvo y mi corte de pelo. Hasta que un verano la noticia nos shockeo. A mi papá lo ascendían en su trabajo, y con el ascenso venia una mudanza. Goodbye Comodoro Rivadavia. Hello Las Heras, Santa Cruz.

Las Heras es un pueblo petrolero donde hay mas prostíbulos que kioscos. Se podía recorrer el largo del pueblo en 45 minutos de a pie. En ese entonces habían dos escuelas primarias, una sola secundaria y.... un gran complejo deportivo con una hermosa pileta olímpica.

El recibimiento en la nueva escuela consistió en una amenaza de desfiguración de rostro por parte de Mimí. Nunca antes me habían amenazado con pegarme, y menos aun sin motivos aparentes. Realmente no se como salí del baño y me refugie en la dirección.
Los hábitos de estudio adquiridos en mi escuela de Comodoro estaban basados en la disciplina y la dedicación. Esos hábitos adquiridos me llevaron a portar la bandera en sexto y séptimo grado con el promedio mas alto de la escuela. Ahí nació mi estigma de nerd, cerebrito, ratón de biblioteca. En realidad nunca fui muy brillante, sólo constante y dedicada.

Dos años y medio fueron los que pasamos en ese pueblo sureño, mi madre sufrió cada minuto. Nunca se acopló a las costumbres lugareñas de mostrar una vida mas opulenta de la que realmente se tiene o de tomar prestado el marido de otra. Dos anos y medio de soledad y con una hija pre adolescente.
Era moneda común salir a la calle y una que otra camioneta paraba a un lado a invitarte a subir. De alguna forma u otra yo estaba bastante protegida porque mi padre era el jefe de base de una importante empresa de servicios y con la nena del jefe... no se jode...


No comments:

Post a Comment