Friday, May 31, 2013

El colegio Salesiano

Habian tres colegios salesianos en Comodoro Rivadavia. Uno de monjas  exclusivamente de chicas, otro de educación técnica exclusivo para varones y otro mixto.... Ya que mi postura con las monjas fue mas que inminente, fui a parar al mixto de curas...

Este colegio solamente admitía a sus alumnos previo riguroso examen de ingreso, yo venia con pase de otra provincia y curiosamente había una sola vacante para primer año, asi que ingrese sin tener que rendir.
El primer día me indican donde me tengo que sentar: primer banco de la izquierda en la segunda fila a partir del escritorio del profesor. No entendía por que la reacción de los 28 compañeros de curso fue una mueca de asco acompañado de una risita hasta que el gordito que tenia asignado el banco de al lado se presento... hasta ahora siempre se había sentado solo, nadie quería compartir con él y ahora yo tenia ese privilegio... (Uff!)
Fue todo un desafío cambiar de escuelas a mitad de año, pero como la constancia y la dedicación siempre me acompañaron, no fue gran cosa ponerme a tono y pasar al segundo año sin materias pendientes. Ese año no hice amigos, eran tres cursos de 30 alumnos cada uno y yo era la nueva... el bicho raro, la que se sentaba con el gordito fricki que siempre estaba resfriado y comiéndose los mocos.

El el segundo año cambio el panorama. El embudo de primer año había hecho su labor y ahora quedaban dos divisiones de 30 alumnos. En este año conocí a la que seria mi amiga aún después de 20 años de haber egresado.
Ella era la mayor de tres hermanos, con un padre demasiado estricto que nunca le daba permiso para nada. Ella se las ingeniaba para escaparse y se mandaba de las suyas calladita, un poco en rebeldia, otro poco en venganza, y un poco mas por la adrenalina. Sus ojazos verdes y su letra redonda era lo que mas le admiraba, ademas ella no tenia problemas para hacer amigos, aun de cursos superiores. Tenia un carisma que le envidiaba. Esta leonina corajuda tenia un novio que iba un año mas adelantado que nosotras. Pero la historia de ellos es otra historia...

En tercer año apareció un personaje que nos revoluciono a todas: el gallego. Chico rudo, usaba una campera de jean sobre el blazer del colegio. Jugaba con los limites permitidos sobre el largo del cabello y tenia un atado de cigarrillos en el bolsillo interno del blazer del uniforme. Este primo de una compañera nuestra irrumpió con su aire a Pablo Rago y parla aporteñada a romper corazones.

Cuarto año solo duro un cuatrimestre, ya eramos un grupo muy reducido, muchos habían quedado en el camino, el gallego uno de esos. A mitad de año me fui de intercambio y volví completamente cambiada al año siguiente. Me encontré con un grupo mas numeroso ya que los dos cuartos se habían fusionado en un solo quinto año y nuevas caras ahora protagonizaban las historias en vigencia. Realmente no me importó mucho, solo quería terminar el secundario y salir de ese régimen que me asfixiaba. El intercambio me había cambiado enormemente. ya no era la misma que habia partido un año antes. Mi cuerpo había cambiado (baje mas de 10 kilos), mis costumbres, mi forma de peinarme y vestirme,  y mi corazón se había quedado en el hemisferio norte. Solo era una cascara vacía que miraba con ojos huecos, un robot que había olvidado hasta como hablar el castellano.

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