Fue amor a primera vista. El momento que entro a la clase de geometría con su jersey de fútbol americano y su jean chupin, sonriendo aniñadamente, me enamore perdidamente. Él dice que le paso lo mismo, pero la realidad es que se sentó un par de bancos adelante mío y no me dió ni cinco de bola. Mi paso por la clase de geometría fue breve, la encontré muy aburrida y veían contenidos de primer año del secundario argentino, así que pronto la cambié por historia de la humanidad. Cada minuto entre puntos y rectas, ángulos y triángulos transcurrían entre miradas y suspiros por este gringuito con cara de nene que me había robado el corazón.
Como es de esperar, pronto se corrió el rumor de que la estudiante de intercambio estaba enamorada, y el gringo me miraba de lejos, pero no hacía ningún pase. Tan acostumbrada a los varones argentinos, chamuyeros y que se van a los bifes de inmediato, éste tarado lo único que hacia era mirarme por la visagra de su locker y darme tímidas miradas cuando nos cruzábamos por los pasillos. Y yo me moría, me derretía de solo mirarlo. "Esto se debe resolver a lo argento" - pensé, y puse manos a la obra.
En esos dias, los alumnos estaban convocados a una venta de subs (sandwichs como los de subway) para juntar fondos para no me acuerdo que causa. Entre los voluntarios para la confeccion de subs estaba el gringo, y la estudiante de intercambio vio la oportunidad. La velada transcurrió entre fetas de queso y lonjas de jamon, miradas que van, miradas que vienen, jamas una indirecta, nunca un acercamiento y perdí la paciencia. Lo llame aparte y le vomite cuanto me gustaba y le describí lo que sentía cuando lo cruzaba por los pasillos. Ahí esta, tire toda la carne en el asador rogando que no se me queme el asado. Mientras yo hablaba con mi acento argento sus ojitos brillaban con mas fulgor que el acostumbrado. Me confeso que él sentía lo mismo pero que era demasiado tímido como para acercarse y tomar la iniciativa, tenia miedo que yo lo hubiese rechazado. Con una ingenuidad de primaria me pregunto si quería ser su novia y salimos del evento agarrados de la mano.
Los primeros días fueron imposibles, teníamos una sola clase que nos coincidía y estábamos en turnos distintos de almuerzo. Casi no nos conocíamos y la timidez hacia que ni siquiera no animáramos a darnos un beso. Su hermano mellizo estaba conmigo en la banda del colegio, nos odiábamos, mi cuñado era un arrogante misógino que no soportaba que una mujer tuviese mas seso que él y ademas siempre me decía que como podía ser que una chica con mi capacidad intelectual se enamorase de su tonto pero bello hermano.
En parte tenia razón, el gringo no era conocido por su agudeza mental, sus intelecto era bastante primario, su vocabulario básico y su forma de pensar bastante primitiva, aun así, lejos de ser Einstein era increíblemente bello y dulce.
Pasado el bloqueo de los primeros días, finalmente nos besamos, un tímido pico en los pasillos del colegio para después pasar a ser como perros en celo por los rincones oscuros del edificio. Todo el tiempo que estábamos juntos era su boca en mi boca y sus manos traviesas y juguetonas jamas se quedaban quietas. Él comenzó a escaparse de clases para poder interceptarme en algún pasillo y buscábamos de tener actividades en común para poder vernos fuera del horario de la escuela. Él era un excelente deportista, yo hice el intento de entrenar con las porritas, pero no dio resultado, así que seguía los partidos de football, basketball y baseball con la banda o como expectadora y luego del juego nos quedábamos juntos con sus amigos o en la casa de sus padres.
Así transcurrieron once meses de noviazgo, once meses de escapadas de clase, actividades extracurriculares y besos furtivos. Hablábamos de mi regreso a U.S.A., teníamos un plan, yo terminaba el medio año de secundaria que me quedaba en Argentina y aplicaba para una universidad Americana, es mas con el promedio altísimo que tenia y mi ingreso a la Sociedad Nacional de Honores (National Honor Society) no me debería resultar difícil conseguir una beca de estudios en una universidad estatal. Planeábamos ir a la universidad juntos, graduarnos, casarnos y tener nuestra familia.
La realidad era que mis padres habían quedado en bancarrota por pagar mi intercambio, cuando volví a mi país, me encontré que hasta habían vendido el auto, porque la inflación y el precio del dolar siempre en alza hacia que mis padres dejaran de comer para poder girarme 100 dolares cada mes para que yo cubriese mis gastos. En ese entonces no había internet, la única forma de comunicarse era por teléfono (carísimo) o por carta. Cada carta tardaba quince días en llegar y si se contestaba inmediatamente quince días mas en regresar la contestación...
El dolor de extrañarlo era inmenso, la frustración de nuestra realidad económica acentuaba ese dolor. Las cartas se fueron espaciando, cada vez tenia menos que decir y era evidente que no iba a poder volver así que lo dejé ir... de vez en cuando con el advenimiento de internet lo buscaba en directorios online, quería saber de él pero parecía que se lo había tragado la tierra.
Casi veinte años después encontré a su madre y a su hermano en facebook, ellos aceptaron mi solicitud de amistad. Vi algunas fotos de él, lo encontré casado, con dos hijos muy pequeños y mi corazón se hundió.
Unos meses después me llegó una solicitud de amistad de él. Llego en un momento durísimo cuando me estaba separando de mi segundo marido y lo acepté. Fue el momento de escuchar su lado de la historia.
Después que yo volví a mi tierra, él cayo en una tremenda depresión. A duras penas terminó el secundario y los padres lo mandaron a la universidad, allí se volcó a una vida de alcohol y sexo casual lo que le valió de una carrera perdida, una enfermedad incurable y fracaso social y personal. Cada vez que chateo con él, me dice que si yo me hubiese quedado con él, nada de lo que le paso le hubiese ocurrido, me hace responsable de cada mala decisión que tomó basándolas en el despecho de haber perdido al amor de su vida.
Cuando nos re encontramos virtualmente, El estaba divorciándose de esta mujer que le dió dos hijos, pero que lo metió en la cárcel con una causa de violencia familiar. Perdió su trabajo, la tenencia de sus hijos, su dignidad, su credibilidad y sus ganas de vivir. El haberme encontrado por internet le dieron esperanzas que ya creía perdidas, pero retomar lo que había quedado en stand-by era mas difícil de lo que se podía imaginar.
Por un tiempo tuvimos una relación virtual, mandándonos mensajes y fotos por whatsapp, compartiendo los momentos en casa por skype. Era moneda común tener la computadora en la mesada de la cocina y cocinar juntos a través de la pantalla. Nuestro plan era la de casarnos para acelerar el tramite de ciudadanía y mudarnos a U.S.A. donde viviríamos felices con mis hijos y sus hijos. Pero no resultó, él se dejó estar, el corralito al dólar agregó mas piedras al camino y él simplemente no puso de sí para que resultara. No ahorró ni un dolar, jamás movió un dedo para tramitar la visa de fiancee o al menos tramitar su pasaporte . Era hora de cerrar esa historia, mi príncipe no vendría a rescatarme. Es más este príncipe esperaba ser rescatado y esa es una empresa que yo no estaba dispuesta a emprender. Ya había rescatado demasiados hombres de la mas cochina miseria económica y espiritual, ya no quería subirme al caballo, ponerme la armadura de heroína y salir a luchar con molinos de viento para salvar a mi bello mancebo de sus fantasmas y miserias.
Todavía somos amigos en facebook, de vez en cuando chateamos y con tristeza veo como su vida se desmorona, entre juicios por alimentos y custodia, pasos breves por la cárcel, deudas impagables y un serio trastorno emocional y de personalidad (yo fui siempre la única que pudo manejarlo. Desde Argentina y sólo por whatsapp una vez logre que lo hospitalizaran, cuando los padres y su hermano no podían hacer que vaya a ver a un médico).
Adiós príncipe!!!! Adiós mi bello gringo. Gracias por todo. Espero puedas enderezar tu vida y quizás en la próxima volvamos a encontrarnos.
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